Fic: No es cuestión de creer. (2)

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Título:“No es cuestión de creer”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Calificación: Todo público

Nota: fue escrito durante el receso entre la tercera y cuarta temporada.
Resumen: Podríamos decir que es post-serie. Los hermanitos Winchester acaban de derrotar a Lilith y de paso han hecho desaparecer la sangre demoníaca de Sam. No puedo contar más. Sólo que eso les traerá cierta complicación.

Capítulo 2:

Pero Bobby no tiene idea.

De sólo mirar a Dean el viejo cazador se da cuenta del por qué de la preocupación de Sam, pero no puede ayudar. Entre ambos buscan alguna señal en el cuerpo de Dean, alguna marca, alguna herida, cualquier cosa que pueda delatar una intromisión demoniaca y, mientras lo hacen, Dean los mira entre divertido y extrañado y se deja hacer. Pero no hay nada, salvo una piel un poco más blanca de lo habitual.

“Bobby, ¿tú crees que lo de Lilith…? tú sabes…” le interroga Sam.

Bobby le echa una mirada a Dean, que se coloca su ropa, acabada la inspección, ajeno a las palabras que intercambian los dos.

“Podría ser”, se vuelve de nuevo hacia Sam. “Tu hermano es un terco. Haberse prestado para eso nunca me pareció buena idea.Un día de éstos su complejo de héroe lo va a matar”.

 

Se hunden en las páginas amarillentas de libros misteriosos durante las siguientes horas. Bobby hace llamadas telefónicas a sus amigos y conocidos hasta que el hambre le indica que es hora de cenar.
Para sorpresa de ambos, Dean rechaza la comida que Sam coloca delante suyo con un indiferente “No, gracias” y parece que cada vez tiene menos tema de conversación para con ellos. Se pasa el tiempo mirando hacia afuera a través de la ventana. Al principio, Sam le entrega un par de libros para que ayude en la investigación pero no dura en la lectura ni diez minutos antes de distraerse nuevamente con la ventana. Y a la enésima vez que le regaña, <”¡Dean!” “¿Mh?” “Concéntrate”> Sam se da por vencido y le deja ser.

La tarde se hace larga y agotadora. Bobby debe apartar la vista de las páginas continuamente para masajearse los ojos y darse un descanso. Acaba de hacerlo una vez más cuando, ante un movimiento inusual, su atención se desvía hacia la habitación contigua.

“Sam” . El joven levanta la mirada del ejemplar que inspecciona y sigue la dirección que Bobby le indica con el mentón: Dean está flotando a centímetros del suelo, riendo, con los pies descalzos. Sam lo mira unos instantes y frunce el ceño. Lo que para su hermano pareciera ser simple diversión, a él lo está matando de la incertidumbre. Su estado empeora, cualquiera que éste sea, no hay duda al respecto. La pregunta que lo atormenta en verdad es ¿en qué terminará aquello?.

Más tarde, entrada la noche, Sam despierta con sobresalto y se vuelve de inmediato hacia la cama vacía al lado de la suya, como si hubiese intuido la ausencia de Dean en medio del sueño. Busca a su hermano por la casa y lo encuentra en el patio, en pantalones de pijama y polera, mirando hacia el cielo nocturno plagado de estrellas. Se coloca a su lado pero no sabe qué decirle para llevarlo de vuelta a la casa.

“Dean…”

Dean señala un punto en el cielo.

“Esa es Cassiopea”. Sam lo escucha con asombro porque no sabe desde cuando su hermano conoce de astronomía. Dean mueve su brazo hacia otro sector del cielo nocturno “Corona Australis”. Baja el brazo pero continúa mirando embelesado hacia arriba. “¿Tú crees que yo podría llegar hasta allá?”.

A Sam se le engrifan los pelos de todo el cuerpo. Le agarra del brazo y tira de él lo más suave, <para que no lo tome por agresión> y lo más firme posible para que le quede claro que es una orden. “Vamos, Dean. Hay que entrar”.

Bobby ha continuado consultando entre sus conocidos. Uno de ellos, especialista en conjuros extraños, decide ir a echarle un vistazo para poder hacerse una idea de lo que le están hablando. Quiere examinarlo de cerca así es que se sienta frente a Dean en la mesa de la cocina mirándole directamente a los ojos. Al cabo de diez minutos aún no ha dicho nada. Parece haber olvidado el motivo de su presencia allí.

“Dios, qué hermoso”, suelta al fin y Bobby lo despacha de inmediato agradeciéndole de malas ganas su tiempo.

La piel de Dean se ha tornado cada vez más blanca, pero no de un blanco enfermizo, sino que es como si brillara. Sam se recrimina por lo estúpido de su pensamiento pero no tiene otra manera de describirlo.

Definitivamente no come. Cuando Sam le insiste, Dean se decide por una manzana. Desconcertado, lo ve llevársela a la boca con un cuidado inhabitual en él. Ni siquiera se percibe esfuerzo en los músculos de su mandíbula cuando los dientes se hunden en la fruta.

A la hora, está devolviéndola en el cuarto de baño.

Y luego, antes de que encuentren alguna respuesta, Dean anuncia:

“Voy a dormir un rato” y se va al cuarto. Se echa en la cama y duerme durante los siguientes tres días hundido en un sopor imposible.

Muy a disgusto, Sam tiene que aceptar la sugerencia de Bobby acerca de esperar la evolución de toda la extraña situación. Al tercer día, Bobby y Sam perciben un olor extraño en la casa, un aroma como a incienso dulce… pero no es incienso y no es caramelo. Es simplemente indefinible y muy agradable. El olor los guía hacia el cuarto donde se supone duerme Dean. Sin embargo, al asomarse por el marco de la puerta abierta, pueden ver al muchacho de pie en medio de la habitación, dándoles la espalda y deshaciéndose de la polera que se había colocado para dormir.

“¿Dean?”, lo llama Sam.

Dean no le responde. Sólo se da la vuelta y tras los músculos repentinamente tensos de su espalda, en dos o tres movimientos, <Sam nunca será capaz de recordarlo> despliega un par de grandes y hermosas alas blancas.

Capítulo 3.

»

  1. Se ve tu evolución al escribir. En estas partes se ve que tienes las ideas, pero que te apresurabas un poco con ellas, y resumías un poco la historia.
    Y este Dean tan extraño, que parece saber lo que pasa con él, pero está tan embebido de las nuevas sensaciones que debe tener, que no tiene la descencias de decirles a los dos pobres hombres que hacen un gran esfuerzo de saber qué pasa.
    Y el “Dios, qué hermoso” Del tipo que según ellos lo iban a ayudar, jajaja, no me lo vi venir, pero muy Supernatural.
    Sigo!

    • ¿Por qué aparece con líneas seccionadas tu comentario? Lj todavía es un universo desconocido para mí.
      ¿En serio es muy diferente a como escribo ahora? O sea, yo noto que tengo más claridad en las ideas, pero siempre he sido, y creo que seguiré siéndolo, muy concisa para escribir. Si no me crees, lee mis microcuentos 😀 Soy cuentista, más que nada, y para mí ha sido una sorpresa encontrarme escribiendo algo con tantos capítulos. De hecho, estoy pensando en arriesgarme con una novela 🙂
      Gracias por comentar. A este fic le tengo un especial cariño.

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