Fic: “La señora Winchester” 1/4

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Título:La señora Winchester”.
Calificación: Todo público

Resumen: Debiera estar ubicado en la primera temporada, cuando han dejado partir a papá Winchester y Dean todavía espera algo de la vida. Aunque, en realidad, es totalmente AU.

 

Uno

“Voy a matarte” y casi suena en serio.

“Tranquilo, hombre, no pasa nada”

En realidad, Dean se oye algo más que contento a través del teléfono. Tal vez demasiado contento para tranquilidad de Sam quien frunce el ceño al otro lado de la línea mientras hace las sábanas a un lado y pone los pies en el suelo por el costado de la cama. Son las cuatro y media de la madrugada según el reloj en la mesita de noche. No tiene humor para soportar la risita tonta de su hermano.

“Dean… ¿estás borracho?”

“Nop”

“¿Te detuvo la policía?”

“Nop”

Sam duda un momento sobre cuál debiera ser su siguiente pregunta y decide atacar de frente.

“Dean, no voy a enojarme. Dime, ¿sucedió algo?”

“Nada”

Han sido dos días de “nada” en los que Sam le ha llenado el buzón de voz con frases de preocupación en primer término y luego, al percatarse del cambio en el mensaje del buzón, <lo que significaba que su hermano estaba vivo y sano> con órdenes imperiosas, matizadas por un par de improperios de grueso calibre, instándolo a contestar de una vez el maldito fono móvil.

“¡Entonces, ¿por qué mierda no me devolvías el llamado?!”

“Lo estoy haciendo ahora”

Sam respira hondo, cierra los ojos y cuenta hasta diez.

“Estaba preocupado.”

“Sí, sí, lo sé y lo siento, Sammy. Fui un idiota. Pero mañana estoy de regreso, en serio.”

“¿Dónde estás?”

“Las Vegas.”

“¿Qué?” se pone de pie como impelido por un resorte. “¡Dean, se suponía que sólo habías salido a estirar las piernas!”

“Y lo hice”

“¡Las Vegas está a casi un día de manejo!”.

“¿Y?” se ríe bajito. “Fue un paseo largo”.

Sam se masajea las sienes. Y está a punto de decirle que arrastre su trasero de regreso al motel cuando escucha el murmullo apagado de otra voz en diálogo con Dean que contesta algo ininteligible. Al parecer, su hermano está cubriendo el celular con una mano.

“¿Dean? ¿Con quién estás?” y de inmediato quiere abofetearse. Debió suponer que su hermano no habría tardado tanto en regresar si no existieran un par de piernas largas y tetas grandes de por medio.

“Te llamo más tarde, Sammy”

“¡No te atrevas a colg…!” pero sólo le contesta el sonido del teléfono fuera de línea. “Idiota”.

 

Pero el supuesto día siguiente luego se convierte en el siguiente, y el siguiente en el siguiente, hasta completar una semana entera de aburrimiento e irritación para Sam, anclado como estaba en ese motel de mala muerte perdido en la carretera. Estuvo tentado de robarse un vehículo y desaparecer sólo para provocarle un ataque cardiaco a su irritante hermano. Bueno, tal vez no llegara a tanto porque el recuerdo de Nebraska aún está demasiado fresco en su memoria, con la electrocución y todo eso, pero sí inducirle un ataque de pánico al menos.

Así que Sam no puede sentirse menos que aliviado cuando despierta una mañana con el sonido inconfundible del Impala aparcando afuera de la habitación del motel. Pero cuando se asoma a la puerta, dispuesto a desahogar su frustración sobre su hermano, lo que ve lo detiene en seco. Dean se ha apeado del Chevy y se dirige raudo hacia la puerta del pasajero desde donde aparece una rubia platinada, enfundada en un breve vestido negro, y a la que besa descaradamente mientras la retiene contra su cuerpo por la cintura no bien la ha extraído por entero del vehículo.

Boquiabierto, cejas arqueadas, Sam ve aproximarse a la pareja casi a trompicones, riendo y besándose, agarrados el uno al otro como si les hubiesen ordenado no separarse nunca más, hasta llegar al pie de los escalones donde él les espera.

“¿Dean…?” Sam le habla en un tono que es casi una amenaza mortal para que deje las bromas pesadas a un lado. Inútil, en todo caso, porque su hermano no le está prestando atención. En cambio, sólo se ocupa de ponerle al frente a la mujer, apoyando las manos sobre los hombros de la rubia para alinearla correctamente y decir con voz llena de orgullo:

“Duffy, éste es mi hermano pequeño, Sam”

La rubia mira a Sam de arriba a abajo con un dejo de sorpresa.

“Woah, pero ¡qué grande ha resultado ser el pequeño!” dice con una voz de tono susurrante y sensual y le tiende una mano, donde destacan unas largas uñas color violeta, mientras con la otra se baja el borde del vestido, demasiado corto y ajustado para permanecer en su lugar por mucho tiempo.

“Hola, Sam”

Sam le recibe el saludo en automático mientras mira a Dean esperando una respuesta a su silenciosa pregunta que llega enseguida.

“Sam”, continúa Dean, “ella es Duffy,…” con una sonrisa de oreja a oreja atrae a la mujer hacia él por la cintura y ambos se miran directo a los ojos olvidándose de la presencia de Sam “…señora de Dean Winchester”.

al capítulo 2

»

  1. ¡Por Dios santo!
    Se ve que te gusta meter a Dean a hacer cosas que no vemos venir y a Sam, teniendo que vérselas con eso.
    Es que… casarse, ¿en serio? ¡CASARSE EN LAS VEGAS! ¡Y LLEVÁRSELA A LA CARRETERA COMO SI TAL COSA!
    Es que espero que el parecido del nombre con Buffy nos quiera decir que en verdad es una cazadora… y acabo de tener un deja vu…
    Como sea, Sigo!

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