Cuento: “Bichos”

Estándar

Mi hermana me dice que yo escribo cuentos raros y que no se entienden.
Yo diría que son diferentes y de que no se entienden…¿alguien podría darme su opinión?.

Bichos

Aparecieron después de la lluvia: hormigas gigantes, cuncunas gordas, grises y agresivas, bichos inidentificables con olores tan fétidos que causaban náuseas. En su campo a medio cosechar, Leonardo miraba uno de aquellos esperpentos, inclinado a medias hacia el suelo con el ceño fruncido para ver mejor.

-¡Habrase visto!- exclamó – en tantos años aquí no me acuerdo de algo como esto.

-¡Mala cosa! – le acompañó Simón, su vecino, a su lado,  afirmándose en las rodillas.

Era una oruga gorda y lechosa que atacaba con furia lo que quedaba de un choclo de gran tamaño. Se podía escuchar, en el silencio del campo, el chirriar de sus mandíbulas al triturar los granos de maíz. Leonardo se irguió y miró al cielo, más que nada para apartar la vista del chocante cuadro.

-El otro día pasaron unos aviones por aquí, los de siempre, los del polvo blanco ese.

Su vecino lo imitó despojándose del sombrero de paja como si realmente estuviese sobrevolando sobre ellos uno de aquellos aparatos.

-¿Será eso, oiga?

El hombre se encogió de hombros.

-¿Quién sabe? Dijeron que no pasaba na’. Como uno no entiende de estas cosas, no queda otra que confiar en las palabras de los que dicen que saben.

-Pero…¡cómo van a estar mintiendo!

-Lo mismo dijeron del tranque.

Se miraron en silencio, manos en cintura. Las mandíbulas del insecto continuaban el trabajo de desnudar hasta la coronta su presa.

-Sí…-reflexionó Simón mirando hacia la oruga nuevamente – …el tranque.

-El otro día me contaron de una guagua que nació con los ojos abiertos y hablando como gente grande en un potrero allá en el sur.

-Ese cuento lo vengo escuchando desde que era un cabro chico con dientes de leche, oiga.

-Lo que es yo, me lo creo. Me basta con lo que estoy viendo.

-Entonces… si usted piensa que son los aviones, …quizá deberíamos hacer algo.

-¿Algo como qué?

-No lo sé…¿Ir a la tele?

-Eso no sirve de ná’. ¿No se acuerda? Llegó la tele, el pintamonos del alcalde puso su mejor cara, prometió aquí y allá y que hasta las últimas consecuencias y usted ve: ahí está el tranque – se encogió de hombros con un mohín de displicencia – Total. Uno se acostumbra a todo – e inesperadamente un espasmo le acometió la espalda, sorprendiendo a Simón.

-¡Oiga! ¿Qué le pasa?

-Nada. Parece que me anda uno de esos bichos.

Simón soltó la carcajada y lo palmoteó allí donde el otro se sobaba.

-¡No sea tan espirituado, oiga! ¡Es pura sugestión, no más! A cualquiera le pasa mirando estas cosas. Ponen la carne de gallina. – y acompañó la frase con un forzado tiritón.- Oiga, tengo a mis críos en la casa espantando baratas del porte de un ratón – con un lento ademán se calzó de nuevo el sombrero.- Será mejor que me vaya a ver cómo va la cosa. Hasta luego, amigo. Otro día arreglaremos el mundo.

-Así será.

Simón se alejó pisando con cuidado el terreno bajo sus botas campesinas. Leonardo lo miró fijamente, hipnotizado por el vistoso surco en la tierra que iba dejando el serpenteante apéndice de su espalda tras de sí. Cuando hubo alcanzado el límite de la propiedad, Simón levantó la mano en seña de despedida y cerró la puerta de la cerca. Leonardo le respondió con un ademán de su cabeza, dio media vuelta y se dirigió lentamente hacia la casa.

-Sí que están pasando cosas raras por aquí.

Caminó hacia la puerta y mientras lo hacía, se dio maña para alcanzarse la espalda y rascar con una de sus seis patas el sitio donde sentía que algo le picaba.

-Muy raras- farfulló – en verdad, muy raras.

FIN

Licencia de Creative Commons
Bichos by Marcela Ponce Trujillo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

 

»

  1. Mi opinión es que es surrealista, tal vez medio Kafkiano, jeje.
    La cosa ha sido interesante, lo del final de las esis patas del prota ha sido muy bueno. Como que también tiene algo de social con los químicos se le pone a las cosas, y la inacción de las personas a las que les está haciendo algún mal en su pueblo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s