Fic: “A better place” 1/7

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Voy a empezar a publicar el siguiente fic aunque no lo he terminado aún.
Todos los capítulos son cortitos.

Título:A better place”.
Calificación: Todo público

Resumen:
Es mi especulación en torno al fin. Básicamente es angst y brotherly love, con un toque de guerrero del cielo en el estilo de “I miss you”.


Capítulo 1: heaven’s warrior.

Algo ha sucedido durante la última visita del ángel y aunque Sam intenta que le cuente qué fue, Dean no quiere hablar al respecto. Aún así, se percibe a la legua que ese algo le molesta demasiado y lo sobrepasa hasta hacerlo estallar por naderías.

Y están las miradas furtivas, tan intensas que Sam no tiene necesidad de voltearse para saber que su hermano le mira como si nunca fuese a hacerlo de nuevo. Eso lo asusta hasta la muerte.

Tres días después, tras acabar con un par de duendes cara de papa especialmente afectos a merendarse niños pequeños, Dean decide que quiere una cena decente y casera, <que para eso pidió un cuarto con cocina y se dio el tiempo de ir al supermercado temprano en la mañana>. Envía a Sam por cerveza porque lo que menos debería haber faltado, es justo lo que falta. Y a pesar de que Dean hace su mejor esfuerzo por mostrarse contrariado hasta el enfado, Sam sabe que, por alguna razón, la ha olvidado a propósito. Desearía no salir del cuarto porque tiene la sospecha, casi certeza, de que viene Castiel y no quiere que su hermano lo enfrente solo esta vez. Pero finalmente tiene que ceder ante la insistencia de Dean de que sólo quiere una cena tranquila y que nada pasará.

“Estaré aquí cuando regreses”, le dice y a Sam le suena a lengua doble, subtexto poco claro, a maestría del fingimiento. De todas maneras va pero regresa en menos de quince minutos, antes de que Dean haya terminado de cocinar, esperando sorprender un par de alas desvaneciéndose en el aire. Sin embargo, lo más excepcional en el cuarto es sólo Dean, con un delantal atado alrededor de su cintura, entonando una de Nazareth.

Sam se sienta a la mesa mientras recupera el aliento y Dean termina de preparar su receta personal, la misma que ponía en su plato a los 14 años cuando debía hacer malabares para cocinar algo saludable y apetitoso con tan sólo lo que hubiera en la despensa. Sam recordaba aquello. Y también los embustes de su hermano para cubrir la negligencia de papá cada vez que los dejaba a la ventura, sin dinero para subsistir.

El aroma de las especias es un viaje en el tiempo y cuando Dean pone los platos sobre la mesa, Sam tiene ya en la punta de la lengua un par de episodios para traer al presente. “Hey, ¿recuerdas aquella vez en que la Sra. Ferguson pensó que…?” y sin darse cuenta el par de historias se convierten en una media docena mientras Dean lo escucha con una sonrisa triste y la mirada perdida en su plato a medio comer.

“¿Qué sucede, Dean?”

Su hermano mira un momento el tenedor en sus manos con el que ha estado jugando con la comida.

“Come”, le ordena sin apartar su mirada del tenedor.

Sam lo observa un instante antes de volver sobre la comida que tiene al frente.  Entonces, mientras piensa en cómo sonsacarle el por qué de esta cena, por qué esa pesadumbre mal disimulada, se da cuenta de que en su mente los pensamientos se superponen unos a otros sin lograr hilar uno decente. Se le cae el cubierto de la mano. Al sonido del golpe metálico contra el suelo, Dean levanta la mirada hacia su hermano pero permanece quieto en su asiento, sólo observando. Todo da vueltas alrededor de Sam haciéndole girar los ojos con desorientación.  Dean no se inmuta.

Y entonces, Sam comprende.

“Dean…”, pero Dean no se mueve. “Dean… tú no…”

Ya casi no puede mantener los ojos abiertos.

Dean se levanta por fin de su silla y, agarrándolo por debajo de los brazos, lo iza de su asiento y lo ayuda a llegar hasta la cama.

“Vamos, Sasquach. Tienes que descansar”.

Lo acuesta y lo cubre con las mantas y Sam comprende lo que va a hacer su hermano.

“Dean, no”.

Dean lo mira y le dedica una media sonrisa.

“Duerme”, le dice.

“N-no…no te vayas”

“Duerme, Sam”.

“Dean…”

Sam alarga la mano y trata de retenerlo pero no tiene suficiente fuerza y, con facilidad, Dean se deshace de su agarre.

“Todo irá mejor por la mañana”.

Y entonces se incorpora, toma el bolso con sus cosas ya empacadas y se marcha.

“¡Dean!”

Capítulo 2.


Un comentario »

  1. Y otra vez me hiciste tener ganas de llorar!
    Es que Dean consinándole a su hermano, y todo lo que eso le hizo recordarle al menor, y como le toma su ida, con tanta fuerza que ni puede pelear con Dean por eso… ¡Dios!
    Sigo!

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