Fic: “A better place” 3/7

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Título:A better place”.
Calificación: Todo público

Resumen:
Es mi especulación en torno al fin. Básicamente es angst y brotherly love, con un toque de guerrero del cielo en el estilo de “I miss you”.

Capítulo 3: the meeting.

 

“¡Dean!”

El rostro de su hermano se difumina frente a él, deformado como a través de un ojo de pez, mientras la habitación gira a su alrededor. Cualquier cosa que le haya hecho ingerir con la comida, le ha resultado bien.

“No te vayas”

Y su hermano se incorpora, toma el bolso con sus cosas ya empacadas y se marcha a través de la puerta.

“¡Deeeeeeeeeeean…!”

Entonces, la niebla.

Lo siguiente que recuerda es que horas más tarde, luego de despertar sumido en algo parecido a la resaca, estaba llamando a Bobby.

“¿Está contigo?, pero Bobby no tiene idea de lo que le habla. “Dean. ¿Está contigo?”

Bobby no sabe nada.

Los demonios también quieren hallar a su hermano. Se mueven destruyendo localidades completas pero siempre llegan tarde.

Igual que Sam.

Pero él le hace honor a la fama de testarudos que arrastran los Winchester como una maldición. Interroga a testigos, presiona a demonios, bebe su sangre, hace lo que tiene que hacer hasta que logra descifrar el patrón y adelantarse.

Y es por eso que ahora está aquí, débil y exhausto, tras meses de búsqueda frenética.

Con las manos sosteniéndose la cabeza, se dobla y hace un esfuerzo grande por no caer. No lo consigue. Dios, su cabeza va a explotar. Pero no se rendirá. Menos ahora que está tan cerca.  Tiene que tomar algún prisionero. Había jurado que no volvería a hacerlo pero ¿de qué otra manera podría llevar a cabo esto? Unos cuantos cientos de metros más adelante y Dean estará fuera de aquel lugar lleno de demonios. Porque no pueden ser otra cosa sino demonios los que lo retienen allí. Si logra tomar un prisionero y abastecerse, entonces verán de qué es capaz Sam Winchester. Para eso, Ruby le enseñó bien.

Ya vienen y, a medida que se acercan, el dolor se acrecienta hasta lo imposible. Siente el pulso de su corazón en la nuca y la nausea lo invade sin compasión. Intenta incorporarse pero a medio camino cae a tierra de nuevo sobre el pasto alto e increíblemente verde que cubre el campo. El vómito surge con violencia y lo vacía por completo un segundo antes de que la oscuridad lo alcance.

“¡Deeeeeeaaaan…!”

“¡Whoa, tigre!”

Y ya no es la oscuridad ni la niebla sino el rostro de su hermano que ocupa por completo su campo de visión.

Sam piensa por un instante que aún no ha despertado, que todavía sigue sumido en el sopor narcótico dentro de la habitación del motel y que todo ha sido un estúpido sueño. Pero apenas intenta levantar un poco el cuerpo, la cabeza le retumba como un tronco hueco señalándole cuán real es todo.

“Con calma, Sammy”

Allí están la voz profunda y las manos firmes de Dean obligándolo a retornar a su posición horizontal en la cama. Como si fuera un encantamiento, el sosiego regresa a su alma tras meses de angustia e incertidumbre. Sam cierra los ojos un momento para ahuyentar la nausea que amenaza con reaparecer y cuando la estabilidad vuelve, puede darse cuenta de que el lugar no es un  motel. Es una habitación limpia y clara, la luz del sol entra por la ventana y su hermano lo mira con toda atención desde una silla al costado de la mullida cama de sábanas blancas y edredón a crochet.

“¿Dean?”

La sonrisa brillante y socarrona no se hace esperar.

“Sip”

Quisiera abrazarlo y lo haría, en serio, y al mismo tiempo podría molerlo a golpes por haberle dejado atrás. Pero en ese momento, con el malestar que lo tiene prisionero, las cosas podrían acabar mal de intentar una cosa o la otra.

“¿Dónde estamos?”

“A salvo”

Y la voz suena segura, confiada y confiable, suena a verdad. A Sam los párpados le pesan, llenos del cansancio del último tiempo. No quiere volver a dormirse ahora, no todavía. Quiere saber el por qué. Pero el cuerpo le traiciona y sus ojos comienzan a cerrarse antes de poder descifrar qué es aquello diferente que escucha en la voz de su hermano y se atisba en su estampa.

“Duerme, Sam.”, le ordena Dean, tal como aquella otra vez, y como para aplacar cualquier recelo, completa la frase de inmediato. “Estaré aquí cuando despiertes”.

Y Sam se duerme.

Cuando despierta, Dean está a su lado todavía.

capítulo 4: questions, answers and promisses.

»

    • Gracias por comentar.
      La verdad es que la idea era hacer esta especie de flashes para que la historia se vea completa al final, dar pistas para que se vaya armando de a poco. Algo así como un experimento. Espero que resulte. 🙂

  1. Hola!
    Son las 10 de la noche… Costa Rica siempre va atrasada, al parecer.
    Es que creo que Sam en serio podía hacer lo que hizo si Dean se le iba de esa manera. Porque lo veo en seiro llegando a ese estado de violencia y “adicción” al no tener a su hermano a la par.
    jajaja, Y ya entendí porqué Sam no peleó cuando Dean se fue la primera vez.
    Eso de que los demonios lo siguen de pueblo en pueblo, y el patró, está interesante.
    Sigo!

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