Fic: “Cuentas pendientes” 1/?

Estándar

Mi primer crossover.
No conozco tan en detalle la serie Dark Angel, sólo he visto la segunda temporada, así es que quienes sí la conozcan pueden hallar uno que otro error. Tómenlos como libertades de la autora.
Y una vez más, aclaro que mis títulos apestan.

Título: “Cuentas pendientes”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Crossover Supernatural / Dark Angel.
Calificación: Todo público

1
Dean.

 

Cuando abre los ojos, una chica de tez morena y labios carnosos, está sobre él mirándolo con una preocupación que no alcanza a esconder tras su pretendida máscara de indolencia.

“Oye… oye… ¿estás conmigo?”

Dean no está seguro. La última vez que estuvo consciente, un poltergeist intentaba convertirlo en decoración de muralla y esa chica no estaba allí. “Vamos”. La mano de la joven le palmotea el hombro en un gesto demasiado familiar mientras él intenta torpemente medio incorporarse del suelo. “Hay que salir de aquí”.

Dean la sigue con la mirada mientras ella se aleja unos pasos y comienza a organizar con autoridad a los hombres y mujeres que se encuentran en la habitación (hombres y mujeres que él jamás había visto antes) en claro estado de alerta.

Justo frente a él, a tan sólo unos pasos, hay un sujeto en el suelo, pelo desgreñado y anteojos, con la espalda apoyada en la pared y un andamiaje de metal torcido en sus piernas. Claramente, no puede moverlas. El sujeto hace un gesto con la cabeza hacia Dean, a todas luces un reconocimiento.

“Gracias, amigo”, le dice.

Dean sólo lo mira de vuelta, desconcertado aún, y el hombre frunce el ceño.

“¿Estás bien?” pero antes de que intente siquiera hilvanar una respuesta, dos de los sujetos interpelados por la chica llegan al lado del hombre y lo izan para sacarlo de allí con una facilidad que Dean no habría esperado.

Él también se pone de pie y echa un vistazo a su alrededor sin tomar en cuenta el revuelo que existe en el ambiente. Necesita saber qué está pasando. Definitivamente no es la casa. Es un edificio medio en ruinas y con un hedor imposible a humedad y orines. Hay un boquete gigantesco en una de las paredes. Una explosión reciente, al parecer. Se acerca a la ventana y lo que ve a través del vidrio roto es una ciudad vieja, oxidada. Hay señales de batalla en edificios y calles. ¿El Apocalipsis? ¿No habían acabado ya con eso? Es como estar de nuevo en el futuro de Zacarías. En el fondo de sus oídos escucha la voz de la chica que está llamando a alguien con urgencia.

“¡Alec!”.

Dean observa la calle bajo la ventana casi esperando divisar croatans aullando en las esquinas.

“¡Alec!” y entonces la mano de la chica se apoya en su brazo requiriendo su atención. “¡Alec! ¿Qué diablos pasa contigo?” Sólo en ese momento Dean cae en la cuenta, con sorpresa, de que se está dirigiendo a él.

“Lo siento, cariño. Estás confundida. Mi nombre es Dean, no Alec”.

La chica lo mira boquiabierta.

“No es divertido”.

“No, no lo es”, confirma Dean mientras continúa observando a su alrededor, confundido.

Ella lo mira preocupada ahora.

“Vamos. Larguémonos de aquí. Hablaremos más tarde”. Lo agarra del brazo y lo obliga a caminar junto con los demás que ya hacen su retirada divididos en grupos de tres y de a cuatro. Se mueven por pasillos con cautela, bajando escaleras casi a gachas intentando esconder todo movimiento de quien quiera que les esté vigilando allá afuera. Dean actúa por imitación, decidido a seguir su instinto hasta que llegue el momento adecuado para aclarar lo que está sucediendo. La chica camina delante de él y de vez en cuando le dirige miradas llenas de aprehensión como si quisiera asegurarse de que no ha desaparecido. El hall está desierto cuando llegan por fin al primer piso y buscan el camino hacia la parte de atrás del edificio. Cruzan en la oscuridad por lo que debió haber sido el comedor de un lujoso hotel. Y Dean se pregunta cómo es posible que a pesar de la ausencia de luz, el salón aparezca tan nítido ante sus ojos. Se detiene y se mira las manos, curioso y asombrado. Puede ver uñas y nudillos con todo detalle. La chica también se detiene delante de él y lo llama en un susurro apremiante. Pero él no la escucha. Su atención ahora está en el espejo de uno de los pilares. Desde allí le observa Dean Winchester con el pelo crecido y el rostro y cuerpo de hace 15 años atrás.

“¿Qué demonios…?”

Ahora sí que no entiende nada.

cap 2…

 



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s