Fic: “Otra clase de ángel” 2/?

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Título: “Otra clase de ángel”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Supernatural.
Calificación: Todo público
Sumario: Dean aún no lo ha visto (ni lo ha vivido) todo.

Aviso que en el primer capítulo agregué un link en el escrito. A ver quién lo encuentra. 🙂

Capítulo 2.

“¿Aló?”

“¿Bobby?”

“…”

“Vamos, Bobby”

“Pensé que estabas muerto”

“Bueno, no lo estoy”

“Porque si no fuera así, ¿por qué demonios dejarías de llamarme?”

“Bobby…”

“¡Tres malditos años, muchacho! ¡Tres años!”

“Lo sé.”

“¡Tres años pensando que te habías volado los sesos en algún lugar de esta nación y que yo nunca sabría dónde mierda estaban enterrados tus huesos!”

“Lo siento”

“…”

“Bobby, de verdad, lo lamento.”

“…”

“¿Bobby?”

“Está bien”

“Gracias, Bobby”

“Olvídalo”

“De verdad, Bobby”

“¡Dije que está bien!”

“De acuerdo”

“…”

“…”

“Entonces… ¿qué me cuentas, muchacho?”.

“Necesito tu ayuda”.

El viaje hacia South Dakota les lleva algunos días. Dean no se expone a llamar la atención sobre ellos. No sabe si la identificación que ha conseguido para los dos es lo bastante buena como para no tener que salir huyendo con sirenas de autos policíacos colgándoles del trasero. Porque sería difícil explicar qué hace un adulto con una niña que no es legalmente suya viajando entre Estados a toda velocidad en un auto con el maletero lleno de armas. Así es que respeta los límites y toda señalización carretera a riesgo de que lo confundan con una ancianita al volante.

Viajan escuchando a Motorhead, Led Zepelin y, en ocasiones, Journey, cantando a viva voz a ratos, la cabeza de la niña llevando el ritmo en el asiento del pasajero mientras se asoma a la ventanilla y deja que el viento le desordene el cabello. Se detienen de vez en cuando para que Iosephus haga sus necesidades bajo la vigilancia de Angie a la que el gato parece ligado con pegamento, también para conseguir algo de comida y llamar a Bobby a fin de tenerlo al día de su posición.

Dean intenta no pensar en la cabaña, en la buena vida de los seis meses anteriores porque todo eso acaba de terminar. Angie está aprendiendo a lanzar cuchillos pequeños. Al principio es un desastre, las paredes de las habitaciones de motel donde paran pueden atestiguarlo. Pero mejorará muy pronto gracias al entusiasmo que pone en la tarea. Al menos, es la opinión de Dean. No es algo que le entusiasme eso de enseñarle a una niña de 8 años a manipular armas. Él aprendió a usar las suyas a los seis. Había jurado no repetir su propia historia en otros niños, pero no es un asunto que puedas debatir cuando hay demonios que te siguen los pasos y ni siquiera tienes claro el por qué.

Les falta cruzar un Estado para llegar a casa de Bobby cuando los alcanzan. Dean los siente venir. Angie también. Tiene el tiempo justo para dibujar en el suelo un círculo protector con el plumón rojo sangre que lleva consigo y meter allí adentro a Angie y a Iosephus ya recluido en su jaula.

“Cierra los ojos. No te muevas de aquí”

Y la niña obedece sin preguntar nada.

Cuando se dejan caer, Dean los espera con balas de sal y el cuchillo listo para abrir gargantas.

Pero no es suficiente.

Uno le quiebra las costillas cuando lo patea en el suelo en venganza por los dos compañeros que yacen inermes cerca suyo mirando al techo. Dean le aferra la pierna con las fuerzas que le restan y le entierra el cuchillo en la pantorrilla y mientras el demonio grita y lucha por zafarse, el cazador recita de memoria y a toda prisa el exorcismo que envía al bicho de regreso al infierno.

El otro, el que estaba a la espera en una esquina de la habitación, lo lanza contra la muralla y lo golpea sin piedad hasta hacerle soltar el cuchillo, hasta que la sangre cubre la mitad del rostro del cazador y su cuerpo herido se niega a obedecer. Lo deja deslizarse como títere inanimado al suelo, seguro de ser él quien se ha llevado la palma de la victoria. Dirige su mirada entonces a la niña que permanece con los ojos cerrados y abrazada a una jaula de gato en el rincón. No alcanza a dilucidar cómo la sacará del círculo de protección porque lo siguiente que sabe es que un ángel lo está aniquilando sin decir una palabra, tan sólo una mano sobre su frente que arde como el mismo infierno de donde salió y al que no podrá volver porque es el fin de su existencia.

“¡Ya era tiempo!”

“¡Maldita sea, Dean! ¿Dónde te habías metido? ¡Sabes que no puedo rastrearte!” y Cas mueve la mano sobre sus propias costillas explicativamente. “¿Recuerdas?”

“El lenguaje, Cas. Hay niños presentes.”

Castiel mira hacia Angie y a Iosephus como si no se hubiese dado cuenta hasta ese momento de su existencia. Se acerca a ellos con curiosidad. Angie se pone de pie. Ha sacado al gato de su jaula y ahora lo sostiene en sus brazos mientras levanta la mirada hacia el ángel con la misma atención que éste le dedica a ella.

“Eres Cas, ¿verdad? ¿El ángel? ¿Puedo ver tus alas?”

Perplejo, Cas se vuelve hacia Dean señalando a Angie.

“¿Y… esto?”

Dean rueda los ojos aún sin poder incorporarse, un brazo alrededor de su torso en forma protectora.

“Es una niña”.

Castiel entonces se inclina y la observa concienzudamente, los ojos fijos en los de ella.

“Ella es… especial”.

“Todo el mundo es especial de alguna manera, Cas”.

“Está protegida”.

“¿Qué?”

“Sus costillas han sido marcadas como lo hice yo con las tuyas”.

Dean intenta incorporarse nuevamente pero sólo logra provocarse más dolor.

“Uh…Cas, ¿un poquito de ayuda aquí?”

El ángel despierta de su distracción con la niña al sonido de la voz de Dean.

“Oh, disculpa” Se dirige hacia el cazador herido y se pone en cuclillas frente a él.

“En todo caso, ¿cómo nos encontraste?”

Cas aplica sus dedos en la frente de Dean y de inmediato la sangre desaparece y las costillas vuelven a su lugar.

“Bobby me llamó y rastreé la ruta de tu auto”.

“No me digas que aún conservas tu celular. ¡Wow! Seguro eres toda una sensación allá en el Cielo ¿verdad?”

“¿Quién es ella?”.

“Mi hija”.

Cas arquea una ceja en un gesto que claramente ha aprendido de Dean, lo mismo que las palabrotas.

“La encontré, así que es mía, ¿de acuerdo?

Cas niega con la cabeza.

“No me importa tu angelical opinión. Es mía. Punto”.

“Esto no es bueno, Dean”

“Lo sé. Apesta. Han intentado matarnos dos veces”

“No lo entiendes, Dean. Ella es…”

“Sí, sí. Es especial. Ya me lo dijiste. Y yo también lo sé. Así es que terminemos con el discurso…”.

“¡¿Puedes tan sólo callarte un minuto y escuchar, por favor?!”

“Está bien, está bien. ¡Qué susceptible!”.

“Hay algo extraño en esto. Ella no es un ángel pero hay Gracia en su interior. No es mucha pero suficiente para confundirme. ¿Dónde la encontraste?”.

“Bueno… golpeó a mi puerta”.

“Pensé que habías dicho que la encontraste”.

“La encontré, ella me encontró… ¿Cuál es la diferencia?”.

La niña se ha sentado en el suelo con el gato en los brazos y la atención centrada en los dos hombres y su intercambio de palabras. El ángel ha puesto sus ojos sobre ella nuevamente como si su mirada fuera capaz de escudriñarla por completo. Luego se le acerca y Dean lo sigue de inmediato. Un cosquilleo extraño recorre la columna vertebral de Angie cuando el ángel adelanta dos dedos y los coloca sobre el centro de su pecho, justo donde acaba la cabeza de Iosephus contra su cuerpo. Y Dean está allí siguiendo cada movimiento.

“¿Qué estás haciendo?”

“Trato de conectarme con su Gracia”.

“¿Y?”

“Si sólo pudieras callarte…”

“De acuerdo, ya entendí. Me callo”.

Pero Angie siente cómo se incrementa el cosquilleo de su espalda y se expande por el resto de su cuerpo y ya no parece tan gracioso como antes.

“¿Dean?”

“Tranquila, pequeña. Él sólo intenta ayudar”.

Y Angie se calma. Por unos pocos minutos, el silencio se apodera del lugar salvo por el ronroneo de Iosephus.

“¿Entonces?”

Castiel niega quietamente con la cabeza.

“Nada. Es como tratar de sintonizar la radio y obtener sólo estática”.

“Quizás necesitas una nueva antena?”

“Pequeña niña, ¿de dónde vienes?”

“Cas…”

“Necesitamos saber, Dean”.

El cazador deja escapar un suspiro y mira a la niña intentando transmitirle confianza.

“¿Angie?”

La niña se aferra a Iosephus que ronca ruidosamente en sus brazos.

“Yo… No estoy segura”.

“Sólo dínos lo que recuerdas, cariño”.

Angie cierra los ojos intentando traer a la memoria el pasado que ha desaparecido de su vida.

“Una casa horrible”.

Dean se coloca al lado de la niña con tal que pueda sentir su presencia. Le habla en tono suave, sólo para su oído.

“¿Tu casa?”

“Más o menos”

“Bien, ¿qué más?

“Niños… muchos niños en el patio… juegan… Yo estoy adentro de la casa…”

“Quizás… un Instituto?”

“No lo sé…” Angie frunce el ceño cuando intenta dilucidar la siguiente imagen. “… Hay un letrero… Milton… Milton House…” de pronto la visión de una ola de fuego se abate sobre ella. “¡Deeeeaaan!” grita y, soltando el gato, se abraza al cazador que la acoge de inmediato contra su pecho.

“Estoy aquí, cariño. Todo está bien”. La mirada que le dedica a Castiel no necesita interpretación. “Pienso que es bastante para empezar, ¿no crees?”

“Sí, lo es”. Lo hiciste bien, pequeña niña”.

Angie apenas se mueve lo suficiente para mirar a Castiel sin apartarse de Dean.

“Puedo ver tus alas ahora, Cas?”

“Tío Cas te mostrará sus alas más tarde…”

“¿Q-qué?”

“…Ahora, nos vamos. Hay mucho trabajo por hacer”.

Capítulo 3.

»

  1. Me fascina Dean y su manera de hablar, logró impacientar a Castiel en décimas de segundo, y a mi también ya que leía esperando saber más de la niña y él cortándolo a cada frase (si hubiera estado en el mismo sitio también le hubiera gritado para que se calle!!)
    La foto del anterior capi me encanto!!! Dean durmiendo con el minino, que genial.
    La conversación telefónica entre Bobby y Dean me supo como a mucha nostalgia y tristeza por parte de Bobby, vamos a ver como lo recibe una vez que Dean y la tropa lleguen!!
    Falta mucho???

    • ¿Para que lleguen donde Bobby? Eso sucederá en el capítulo 4. Estoy a minutos de subir el tercero.
      En el segundo estaba la foto de Angie, ¿la encontraste?.
      Qué bueno que te guste la historia.
      Saludos. 🙂

  2. awwwwwwwwwwwwww qué genialoso!!!
    me ha encantado la conversación Dean/Cas del fanfic y esta frase “Quizás necesitas una nueva antena?” es sublime!!! me he reído media hora con ella!
    estoy deseando saber qué es realmente Angie.
    no tardes en publicar!
    un besorro.

  3. Hola, xD me acabo de encontrar con esta lindura de fic, me ha gustado un monton xD y *awwwwwwwwwwwwwwwwww* super hermosa la imagen de Dean durmiendo con el minino en sus brazos
    ahora considerame una fan mas de tus fic xD
    y actualiza pronto quiero saber quien es Angie , ademas esa dulcura de Dean seguro que seria un padre genial xD
    🐱

  4. Muy buena!
    La foto de la niña, esos ojos verdes tan despampanantes!, Como si los hubiera agarrado de Dean, y su expresión seria de misterio… y linda!
    Cas, que lo sentí muy impaciente para ser él, pero dada la situación, se entiende.
    Y dicéndole a Angie solo “pequeña niña”… y ya sabía yo que no sólo era una niña! A que vienen por ella… ¡Vamos a ver quién es!
    Y el tío Cas le enseñará las alas después (él que ni idea de la niña hace dos minutos, y ya se convierte en tío) y Dean diciendo: es mi hija! Y punto! Vaya que debió haber una conección entre ellos para que cuando llegar aa su casa, él no saliera corriendo al pueblo a tratar de dejarla, o algo así.
    Sigo!

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