Fic: “Otra clase de ángel” 3/?

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Título: “Otra clase de ángel”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Supernatural.
Calificación: Todo público
Sumario: Dean aún no lo ha visto (ni lo ha vivido) todo.

Capítulo 3.

Milton House ya no existe.

Lo único que queda como signo de su acabada existencia son los negros restos de una vieja casa de tres pisos en un terreno que abarca media cuadra. Angie espía sus altas paredes desde la seguridad del Impala con ojos grandes y asustados mientras Dean, vestido con traje y corbata y una nueva ID del Servicio Estatal de Menores, se dirige a interrogar a los vecinos. Arriba, en el altillo, aún perduran los marcos de las ventanas que el fuego no consumió, oscuros agujeros sin cristales que a Angie le parecen las cuencas vacías de un monstruo que ya no puede mirar. Un estremecimiento le recorre el cuerpo antes de que el recuerdo tranquilizador de que no está sola acuda a su mente. Desde su escondite tras el borde de la ventanilla le echa un vistazo de reojo a la figura que espera apoyada en el costado del vehículo. Castiel. Aún no le ha mostrado sus alas, pero Dean confía en él. Ella también debería hacerlo. Cuando mira nuevamente hacia la casa, ésta ya no parece tan tenebrosa.

Dean recoge pestes entre los vecinos acerca de la Milton House y unos cuantos comentarios acusatorios dirigidos a la institución que falsamente representa. ¿Dónde estaban cuando los niños eran encerrados en el sótano por nimiedades?, ¿ o cuando los pequeños necesitaban comer y encontraban el refrigerador cerrado con un candado? Al parecer, a la pareja que administraba el lugar sólo le interesaba la retribución del gobierno por cada cabeza infantil bajo el techo de su hogar. Pagaron por sus pecados la noche en que la casa ardió por los cuatro costados sin causa aparente. Los bomberos llegaron demasiado tarde para salvar a nadie. De los ocho niños que cuidaba la pareja, sólo se encontraron los cuerpos de siete difícilmente reconocibles. El otro, junto con los de la pareja, parecía haberse disuelto ante la violencia de las llamas.

El olor a azufre es lo primero que percibe Dean al cruzar el umbral entre los escombros carbonizados. Permanece impregnado allí a pesar de los meses transcurridos. El fuego arrasó la cubierta de las paredes y el techo del primer piso. No tarda en encontrar la gran mancha negra que marca el origen de las llamas en el centro de la cocina. La ha visto demasiadas veces para no reconocer la acción demoníaca que se esconde tras ella. A través del agujero que se abre por sobre su cabeza puede ver la techumbre del altillo. Tres pisos arrasados en la primera llamarada. Los vecinos no bromeaban: nadie podría haber sobrevivido a eso. Entre los restos de las murallas en los pisos superiores, el remanente de un signo realizado en pintura roja sobre una de ellas salta a la vista. Dean frunce el ceño al reconocerlo. Un signo de protección.

“¿Podemos irnos ya?”

Angie está de pie en medio de la sala aferrando con fuerza su muñeca de trapo cabezona. La figura de Castiel cubre el hueco de la puerta unos pasos más atrás.

“¿Recuerdas alguna cosa sobre este lugar, cariño?”

La niña sólo mira de reojo a su alrededor sin aflojar el agarre sobre su muñeca, hundiendo el rostro en la tela del pequeño cuerpo y niega con la cabeza.

“Yo no puedo… No puedo…”

“Está bien, Angie. Está bien. No te preocupes”.

“¿Podemos irnos ahora?”

Dean alza la vista hacia el signo incompleto que pende de la muralla en el tercer piso y luego hacia la niña.

“Sí, nos vamos”. Y avanza hacia la pequeña tendiéndole la mano que ella coge enseguida.

“¿Dónde ahora?” pregunta Castiel mientras caminan hacia la salida.

“Bueno, Iosephus, Angie y yo iremos en busca de un motel y dormiremos un poco. Ella necesita descansar y no ha comido apropiadamente hoy día. Tú…” y hace una pausa mientras busca y encuentra en el bolsillo de su chaqueta un papel con anotaciones garabateadas en él. “… irás a esta dirección…”. Le entrega la nota a Castiel. “…y te apoderarás de cualquier información que tengan sobre los niños que murieron aquí”.

“¿Qué?”.

“¡Vamos, Cas!. Estoy cansado, ella está cansada”. Señala a Angie que camina tomada de su mano. “Tú no estás cansado. Eres un ángel. Así que, sólo haz tu cosa angelical y listo. No es difícil para ti”.

“No estoy a tu servicio, Dean”.

“Sí, sí. Estás al servicio del Gran Plan del Cielo. Ya conozco ese discurso”. Cierra la puerta del Impala donde ya ha instalado a Angie y comienza a deshacerse de la corbata. “Pero tú sabes que algo se está cocinando aquí. Es por eso que aún no te has ido. Y además…” y se vuelve hacia Castiel con toda intención. “… eres mi amigo”.

Cas lo mira un instante en silencio antes de leer lo que hay en el papel.

“De acuerdo. Lo haré”.

“¡Eso es!. Te lo agradezco, compañero”. Y se desliza hacia el asiento del conductor. “Llámame cuando hayas terminado y te diré el nombre del motel donde nos quedaremos”.

Castiel ya ha desaparecido cuando Dean pone en marcha el motor.

Como lo han hecho desde que abandonaron la cabaña, han pedido una habitación con cocina. Apenas se han registrado y Angie aún está negociando si Iosephus puede dormir esa noche en su cama, cuando el teléfono del cazador suena y el número del ángel aparece en el visor.

“¡Wow! ¡Qué eficiente, Cas! Apuesto a que es algún tipo de record, incluso para ti”.

“¿Dónde estás?”

“En The Red Motel, finalizando la avenida principal…”

“Estoy aquí”.

Angie ríe realmente divertida y aprovecha de esconder al gato entre las mantas mientras Dean voltea y se encuentra de lleno con el ángel.

“¿Qué encontraste?”

“Nada. No pude”.

“¿Perdón?”

“No pude. El lugar está resguardado por símbolos contra ángeles y demonios”.

“¿Por qué?”

“No lo sé”

Dean lo mira, brazos en jarras.

“¡Dios! ¡Qué inútil!”.

Enseguida va hacia su cazadora mientras asegura la Taurus en el bajo de la espalda.

“Compré comida camino al motel, sólo tienes que calentarla. Puse leche en el refrigerador. Que se tome la porción que le corresponde. De Iosephus se encarga ella”.

“¿Q-qué?”

“Me escuchaste”, le dice firme mientras pasa junto a él camino a colocar un pequeño cuchillo de plata enfundado bajo la almohada de la niña.

“Alguien tiene que quedarse con Angie mientras hago el trabajo. ¿Ves a alguien más? Bien. Te llamaré cuando haya terminado”. Se coloca frente al ángel y choca las palmas enérgicamente. “¡Llévame arriba, Scotty!”

La confusión se pinta en el rostro de Castiel y Dean tiene que recordarse que el ángel no ha visto ni un puto capítulo de Star Treck en su vida. El cazador baja los hombros en señal de su fracaso en el chiste. “Olvídalo. Llévame allá”.

“Pero…”

“¡Cas…!”

Con un suspiro de resignación mal manejada, Castiel posa dos dedos en la frente de Dean y éste desaparece al instante.

“Entonces…” Angie le habla desde su baja estatura. “… ¿Vas a ser mi niñera esta noche?”

“Yo no voy a… ¡Espera! ¿Qué haces?”

“Está bien, tío Cas”, lo tranquiliza mientras desde el bolso de las armas extrae el juego de pequeños cuchillos de circo que Dean le ha comprado poco después de abandonar la cabaña. “Sólo voy a practicar un poco mientras tú preparas la cena. No te preocupes”.

La niña está bien entrenada, <en todo sentido> según puede constatar Castiel. Ella misma prepara la mesa para dos <después de darle las instrucciones para el microondas que finalmente el ángel obvia y reemplaza por algo de su magia angelical>  y le invita a tomar asiento frente a ella con un plato caliente al frente que él no necesita pero que come de todas maneras a mordiscos lentos, sólo para complacer a la niña. No precisa coaccionarla para que se beba toda la leche. Ella lo hace a sorbos comedidos, limpiándose los bigotes blancos de crema de tanto en tanto. Él la observa desde el otro lado de la pequeña mesa, la espalda erguida en la silla mientras el gato pasea entre su piernas reclamando su atención. Cuando Angie termina su cena, se pasa la servilleta por la boca y cruza las manos sobre la mesa.

“Entonces, tío Cas… ¿puedo ver tus alas?”

Castiel arquea las cejas en sorpresa preguntándose cuánto tiempo le ha tomado a Angie adoptar el desenfado de su padre putativo.

“Más tarde, pequeña niña”, le dice emulando las palabras con que Dean la había dejado tranquila antes. “Ahora deberías ir a la cama”.

“Porque…” y a  Cas no se le escapa el tono burlón con que pronuncia lentamente las palabras. “… tú eres mi niñera”.

“Yo no…”

“Si no lo eres, entonces ¿por qué tendría que obedecerte?”

Realmente, ¿cuánto tiempo han estado juntos?

“De acuerdo. Soy tu niñera y tú vas a ir a la cama. Ahora”. Y por un momento se pregunta qué tan poco ético sería ponerla a dormir ya con un toque de sus dedos. Angie le sonríe de oreja a oreja.

“De acuerdo”.

A medianoche, mientras la niña duerme noqueada por su propio cansancio, Castiel recibe el llamado de Dean.

“Llévame de regreso, Cas”.

Pero no es el mismo Dean que se fue quien regresa. Éste trae una expresión de gravedad en el rostro y una carpeta gruesa bajo el brazo que de inmediato, sin mediar comentario alguno, empaca entre sus cosas. A continuación, en silencio, va hacia la cama de Angie y se sienta con cuidado en el borde para no despertarla.

“¿Ocurre algo malo?”

“No lo sé”. Permanece con la mirada centrada en la chiquilla acurrucada junto al gato, profundamente dormida. Le ordena el cabello en la frente con una mano que parece demasiado grande para comportarse con tanta ternura. Cas lo observa con atención.

“¿Dean?”

“Es una buena niña, Cas”.

Lo dice quedamente y como punto final. No hay espacio para preguntas esta noche.

“Bien”. Cas lo ha comprendido. “Te veré mañana”.

Cuando el ángel se va, Dean aún permanece junto a su niña.

Capítulo 4.

»

  1. Muy buen capitulo, aunque aun me dejas en incertidunbre de quien es angie xD pero bueno la historia sigue genial xD y Vale Win la verdad tambien me obseciona Dean teniendo alas, me lo imagino y me derrito xD y me encantaria leer tus relatos originales seria un honor xD

    • Poco a poco iremos descubriendo la naturaleza de esta niña, no te preocupes.
      Si quieres leer mis cuentos, puedes pasar por el primer post que es el índice general. Allí, después de los fics, los tengo catalogados en tres secciones. Me encantaría conocer tu opinión.
      Saludos. 🙂

  2. bueno vamos a ver… ¿qué ha visto Dean realmente para traer esa cara? ¿y la carpeta? ¿sabremos quién o qué es Angie?
    Nena en serio como siga sumando preguntas…. XDDD
    genial!!!!
    un besorro!

    • Paciencia, paciencia.
      Pronto iremos respondiéndonos las preguntas (incluida yo, je, je)
      Está en el aire el cuarto capítulo, para que te enrolles un poquitito más.
      Cariños. 🙂

  3. Es que puedo ver las escenas de ella con Cas (el tí Cas) ¡y me da una ternura! Qué chiquilla, qué genio se tiene!
    Ahora bien, yo me pregunto que de donde sacó la dirección que le dio a Cas, porqué esa dirección tiene esas protecciones, y qué encontró Dean ahí. Algo me dice que será algo medio sorprendente.
    Sigo!

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