Fic: “Otra clase de ángel” 9/?

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Título: “Otra clase de ángel”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Supernatural.
Calificación: Todo público
Sumario: Dean aún no lo ha visto (ni lo ha vivido) todo.

Como hay tanta ansiedad por esta historia, la he priorizado sobre “cuentas pendientes” que es la que me tocaba publicar ahora. Ténganme paciencia porque el siguiente se va a demorar su poco.

9

Angie tiene miedo. Dirige su mirada hacia arriba, hacia el rostro de su padre. Pero Dean tiene su atención puesta más allá de la barrera que los sellos han levantado alrededor de la casa, en el hombre alto y oscuro plantado allí. Quiere dejarlo entrar, Angie está segura. Y eso no es bueno.

“No puede ser”, las palabras resbalan en un resuello de los labios del cazador. “¿Sam?”

Aquel adelanta un paso inseguro hacia la casa, sólo lo suficiente para que la luz proveniente del interior delinee sus rasgos. Se ve cansado, de una manera difícil de explicar.

“Hola, Dean”.

El cazador es incapaz de responder. Ni siquiera nota cuando Angie se aferra a su mano con patente ansiedad.

“Soy yo, Dean”.

El cazador abre la boca pero las palabras tardan en aparecer.

“¿Cómo…?”, dice y no termina.

Aquel que tiene al frente sacude la cabeza con lentitud y mira un momento el suelo a sus pies.

“No estoy seguro”, dice y levanta la mirada buscando la de Dean. “Pero soy yo. Lo juro. Sé que puedes sentirlo”.

Dean le cree como si estuviera bajo un  hechizo. Su cuerpo le traiciona y se mueve, apenas un diminuto temblor, casi un espasmo, suficiente para que Angie adivine lo que pretende. La niña tironea de su mano obligándolo a mirarla a los ojos y a olvidar su intención de correr a abrazarlo.

“No, papá”, le dice ella en un murmullo agudo.

“Está bien, Angie”, intenta tranquilizarla. “Es Sam. Es mi hermano”.

Ella observa al hombre pero no puede dejar de sentir aquello profundo, frío, desolado y al mismo tiempo tan lleno de rabia que emana de su persona y luego vuelve a mirar hacia arriba, hacia Dean.

“No, papá. No está bien”, dice con total certeza.

Y entonces Dean duda. Vuelve a medir en silencio al hombre que tiene al frente suyo, separado de él apenas por un par de metros de suelo y un sello. Frunce el ceño mientras repasa en su memoria las imágenes en casa de Bobby y lo que acaba de ver en el patio de ésta en la que se encuentran. Angie tiene razón. Algo no está bien y se enfada consigo mismo por bajar la guardia tan fácilmente. Los demonios mienten. Lo sabe desde que su padre le habló por primera vez de la criatura que quemó a su madre contra el techo de su hogar en Lawrence hace tanto tiempo ya.

“¿Cuándo regresaste?”, su voz es firme ahora, inquisitiva, demandante.

“Yo… no lo sé… seis… siete meses, quizás”, contesta Sam (o la criatura que pretende serlo, se recuerda a sí mismo el cazador).

“¿Cómo me encontraste?”

Sam fija sus ojos Angie un momento y ella se esconde tras Dean sin soltarse de su mano, huyendo de la intensidad de su mirada.

“Te seguí a casa de Bobby”, le dice al cazador.

“Tengo mis costillas aún marcadas. Sabes eso… Sam sabe eso”.

“Yo ya no sé nada, Dean”.

Atrás, Bobby coge más firmemente el rifle que ha traído silenciosamente desde la casa. Un velo de tristeza cae sobre el rostro del hombre.

“¿Vas a dispararme?”, le pregunta, dolido, pero Bobby permanece en su posición. El viejo cazador sabe cómo mantener la cabeza fría y la guardia arriba aunque es obvio que nada podría detener al hombre que se dice Sam si decide hacer algo parecido a lo que le hizo a las criaturas de allá afuera.

Sam se dirige de nuevo hacia su hermano.

“Yo sólo te seguí, no sé cómo, yo sólo…”, parecen faltarle las palabras. O más bien, le sobran y no logra dar con las adecuadas. “…yo sólo te busqué, te sentí en peligro, así que… te seguí… seguí esas cosas que deseaban herirte…” mira hacia la niña escondida tras el cazador, aún aferrada a su mano como si su vida dependiera de ello. “…y herirla a ella”.

Dean se toma un minuto antes de hacer la siguiente pregunta señalando hacia el exterior de la casa donde en algún momento estuvieron apilados los cuerpos inermes de los bichos.

“¿Qué pasó ahí?”

Sam sigue con la mirada la dirección que indica Dean y la mantiene allí mientras se aclara la garganta y da su respuesta.

“Tengo este poder…”, y antes que pueda completar la frase, Dean ya luce dolor y enojo en su expresión. “No he bebido sangre de demonio, Dean. ¡Lo juro!”

“Demasiado juramento, Sam. Ten cuidado”.

Sam deja caer sus hombros, agotado aparentemente por la batalla contra las palabras.

“Estoy cansado”, dice en un susurro y señala hacia los sellos iluminados en el suelo intentando una sonrisa que no le resulta. “¿Me vas a dejar parado aquí afuera toda la noche?”

Dean sabe que los demonios mienten.

“No vamos a remover los sellos”, le responde, su expresión una máscara inescrutable y por un momento, el rostro de Sam se tensa y le atraviesa un ramalazo de ira tan fugaz que Dean se pregunta si en realidad sucedió. Luego, sonríe ligeramente.

“Por supuesto”.

Avanza hacia la casa sin prisa. Angie contiene el aliento cuando el pie de Sam atraviesa el límite señalado por el sello. Rumsfy deja escapar un gruñido bajo y belicoso desde su garganta mientras el hombre pasa frente a él hasta plantarse delante de Dean. El animal le enseña los dientes y sólo un ademán de Bobby impide que le salte encima.

Dean también puede olerlo.

El infierno.

Los cabellos en el nacimiento de su nuca se erizan ante el reconocimiento.

Tiene el cuchillo mata demonios en el bolsillo interior de su chaqueta, podría sacarlo con facilidad y acabar de una vez con la incertidumbre, y en verdad quiere hacerlo, comprobar que el poder del cuchillo desgarra la carne de aquel que se presenta como su hermano y le envía de regreso al lugar de donde ha salido, pero al mirar a los ojos del hombre, sus deseos de violencia se diluyen. La pena y el dolor que hay en ellos no se fingen, ni siquiera un demonio tiene la capacidad para hacerlo tan bien. Y entonces, por un efímero segundo, el pequeño Sammy, el de las miradas suplicantes, de las preguntas interminables, de los pucheros tercos, se hace presente en el cuerpo del hombre que tiene al frente y es suficiente para derribar sus últimas defensas.

“¿Dean?”, escucha la voz preocupada de Bobby a sus espaldas y siente la mano de Angie presionando la suya con tanta fuerza que podría jurar que va a quebrarle cada hueso.

“Todo está bien, Bobby”, le dice sin despegar la vista del hombre. Luego, se hace a un lado, la niña moviéndose con él, pegada a su pierna, y le deja entrar a la casa.

Capítulo 10…

»

  1. Hola
    El capitulo estuvo buenisimo, me encanta la forma tan vivida como describiste toda la tensión del momento.
    Definitivamente Sam no es Sam, bueno o no el mismo Sam de antes, lo que me deja con mas preguntas que respuestas. ¿Quien o mejor que es Sam? Solo espero que no tenga malas intenciones, aunque por la expresión de profunda tristeza en sus ojos no lo creo. Igual me alegro por Dean porque tiene a su hermano de regreso.
    Bueno, supongo que tendré que esperar pacientemente por el siguiente capitulo.
    chauuuu

  2. PURA TENSIÓN!!! SAM VOLVIO Y EN UN PRIMER MOMENTO TEMI QUE NO FUERA ÉL (LA DESCONFIANZA DE LA NIÑA Y QUE DEAN NO CORRA A SU LADO, ASÍ ME LO HICIERON SENTIR) PERO PASO LOS SELLOS. UF!
    ES COMPRENSIBLE QUE SAM NO REGRESARA IGUAL, PERO ME ALIVIA (EN CIERTA FORMA) QUE NO HAYA REGRESADO CONVERTIDO EN DEMONIO (POR LO MENOS ES LO QUE CREO AHORA, LUEGO TU ME MOSTRARAS MEJOR EL PANORAMA)
    TE PERDONO HABER PUESTO ESTE, PERO QUE SEPAS QUE ESPERO MAS DEL DE DEAN/ALEC!!!

    • Ya he dicho que soy leeeeeeeenta.
      Y además que necesito prestar harta atención para desenredar los enredos que imagino. El que sigue, el diez, que ya está arriba, lo rehice un par de veces hasta que quedó decente.
      Saludos:)

  3. Entonves sí es Sam? pero de dónde sacço ese poder? Y todo lo que sintió la niña de él? (¿Creo que es posible que siendo Sam, sienta esas cosas… pero no pudo haber salido incolumne?) Además, s es Sam, por qué no intentó hablar con ellos por celular o, como la gente? Por qué no se quedí con ellos cuando lso ayudó?
    Muy interesante la historia!
    En espera!

    • ¡Wow! Parece que te leíste todos los capítulos de un viaje. Un halago para mí.
      Una pregunta de curiosidad: ¿cómo llegaste a mi LJ? Sólo por saber.
      Saludos:)
      Que disfrutes el 10 que ya está arriba.

      • Estuvo fácil de leer de corrido, tienes un buen ritmo, chica!
        Llegué por medio de la comu… cuyo nombre no recuerdo, en la que subes la historia. Estaba a la caza de ellas… y es como lo único Fen que hay, entonces… ¡ataqué!
        Voy enseguida a leer!

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