Fic: “Otra clase de ángel” 14/26

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Título: “Otra clase de ángel”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Supernatural.
Calificación: Todo público
Sumario: Dean aún no lo ha visto (ni lo ha vivido) todo.

Voy a desaparecer una semana porque me voy de vacaciones a ¡Isla de Pascua!
Así que les dejo un capítulo para que se entretengan por mientras.

13

La casa está vacía y en ruinas como la de Bobby.

Dean la recorre entera, furibundo y desesperado hasta que se convence de que Castiel no le ha mentido ni se ha equivocado.

“¡Maldición, Cas! ¡Se supone que ibas a protegerla!”

El ángel guarda silencio con la cabeza gacha. Luce tan culpable como el cazador quiere hacerle sentir. Aún nota el cuerpo pesado, su mente confusa y sus oídos zumban porfiadamente.

“Todo es mi culpa”, continúa el cazador y parece imposible detenerlo en su vaivén por entre las piezas de madera y muebles desperdigados por la habitación, como si tuviera la esperanza aún de que de un momento a otro la niña fuera a hacer su aparición y arrojársele al cuello como si se tratara de una broma sorpresa entre los dos. “No debería haber ido”

“Calma, Dean” intenta frenarlo Bobby. “Dudo que tú lo hubieras hecho mejor”. Mira alrededor buscando algo él también entre los restos de la batalla. Unos ladridos que provienen del sótano le indican que el objeto de su inquietud está a salvo. “¿Por qué mi perro está en el sótano?”

“Sam lo puso allí”, explica Castiel.

Dean frena en seco.

“¿Qué?”

“Sam dijo…”

Cas frunce el ceño intentando recordar las palabras exactas.

El ángel llevaba observando a Sam la misma cantidad de tiempo que éste había permanecido al lado de la ventana, aparentemente custodiando a su vez el exterior de la casa. Rumsfield había comenzado a gruñir súbitamente y a pesar de los intentos de Angie de alejarlo del hombre, a quien ella también vigilaba atenta y a tanta distancia como le era posible, el can se había mantenido en su actitud belicosa.

“El perro no nos sirve”, había dicho Sam provocando de inmediato que Angie rodeara al animal con sus brazos protectoramente. “Si vienen, no lo sabremos porque él está ya ladrando. Pónlo en el sótano”.

 

Dean lanza un bufido amargo.

“Muy conveniente”.

El animal raspa la puerta gimiendo al reconocer la presencia de su gente en la casa. Bobby le deja salir y el perro emerge del sótano celebrando a su amo.

“En todo caso, sería bueno saber qué pasó aquí en detalle”, acota Bobby. “¿Cas?”

“Consiguieron entrar”.

“¡Oh, vamos! ¿En serio?” Dean le mira con sorna. “¡Dime algo más! Cómo lo hicieron, por ejemplo”

El ángel se lleva una mano a la línea del nacimiento del cabello en su frente y la recoge con un manchón de sangre en ella.

“Oh, amigo”, dice Dean y toda intención de guasa desaparece en él. “Estás lastimado de nuevo”. Se acerca a Cas y le revisa el profundo corte del que mana el hilillo de sangre y sólo entonces toma conciencia de que los arañazos en el rostro aún no sanan y que con la postura en que se encuentra, el ángel favorece su lado derecho. “Amigo, ¿qué más te rompieron?”.

Pero el ángel continúa mirando fijamente la sustancia roja en sus dedos.

“Estaba sangrando”.

Dean deja de atenderlo un momento y hace un rápido intercambio de miradas con Bobby quien ya se acerca con el botiquín en la mano.

“¿Quién?”

…Sam está frente a la ventana respirando agitadamente. Las nubes de una súbita tormenta han oscurecido el cielo y su rostro ha quedado a medias sumido en sombras. Cas le habla y el hombre se vuelve hacia él con lo que parece ser un flujo abundante de sangre surgiendo de su nariz…

“Sam”.

Acaba de dejar a Angie encerrada en el closet,…¿por qué no con Rumsfield?… Ya recuerda, no fue posible…La niña se ha agarrado a su gabardina con una mano mientras con la otra sostiene al gato sobre su pecho. Hace la demanda a gritos de no separarse de él, pero el ángel la arrastra camino al sótano. Cosas pesadas caen sobre el techo, abriendo agujeros por donde se filtra el viento. No hay tiempo de llegar abajo. La empuja dentro de un closet y le ordena mantenerse en silencio. Marca la puerta con protección antes de devolverse a la sala. Se escuchan ruidos violentos provenientes de la parte de atrás de la casa y cuando llega de vuelta a la sala Sam está frente a la ventana respirando agitadamente. Las nubes de una súbita tormenta han oscurecido el cielo y su rostro ha quedado a medias sumido en sombras. Cas le habla y el hombre se vuelve hacia él con lo que parece ser un flujo abundante de sangre surgiendo de su nariz. Pero no tiene tiempo de indagar porque la masa informe de un bicho irrumpe por esa misma ventana y se arroja directo sobre él cubriendo su visión.

“Entonces, estaba herido?”.

“No lo creo”.

El ataque es feroz.  El ángel usa su espada para reventar los repelentes cuerpos de los engendros que no se aburren de aparecer uno tras otro. Siente las garras de uno enterrarse en la piel de su recipiente y el dolor dispersarse como veneno por ella. Entonces el grito agudo de Angie, confundido entre los chillidos de las criaturas, llega hasta sus oídos. Sam la lleva en brazos hacia la salida y en ese momento Castiel piensa que la está poniendo a salvo, pero la expresión de terror de la niña y la manera en que el hombre se vuelve a medias para observar el combate del ángel sin hacer asomo de querer ayudarle, lo sacan de su error. Intenta ir tras ellos, pero la oleada de criaturas se abate sobre él y no puede sino concentrarse en sobrevivir a aquella pesadilla. Y cuando siente que le falta el aire, con el peso de los engendros aplastando sus alas desplegadas en desesperación, de pronto todo cesa. Las criaturas se retiran, el cielo aclara, Sam ya no está y tampoco Angie.

“¿Cómo, Cas? ¿Cómo pudieron hacer eso?”

El ángel mueve la cabeza en negación, un poco para contestar a la interrogante del cazador y otro poco para sacudirse el embotamiento de sus sentidos. Nausea y mareo lo acometen recordándole el breve tiempo en que experimentó la realidad humana hace tanto tiempo ya. Entonces se da cuenta. La sensación es diferente, no es el mismo siseo eléctrico, aquel molesto zumbido de sus oídos tiene que ver más con el castigo recibido y menos con el poder emitido por los sellos allá afuera. Levanta la vista hacia la ventana y los otros dos hombres siguen la dirección de su mirada.

“¿Cas?”

Los sellos no brillan.

Castiel sale disparado entonces por la puerta, perseguido por Dean y Bobby, hasta llegar al signo de la entrada y plantarse frente a él.

“Allí”, señala con el dedo hacia un sector del trazado. Casi no se percibe a simple vista pero con un examen más detenido se puede apreciar una mínima interrupción en una de las líneas.

“¡Rompió el sello, el muy bastardo!”, ruge Dean a sus espaldas.

“¡Cuidado, muchacho! Es de tu hermano de quien estás hablando”, le reprende Bobby.

“¡Eso no es mi hermano! ¡No puede serlo! Sammy jamás habría hecho una cosa así”.

Bobby titubea. No quiere creerlo tampoco, pero el hombre que había compartido con ellos en las últimas horas era definitivamente Sam.

“Podría haber lastimado a Rumsfield”, dice buscando un resquicio de esperanza. “pero no lo hizo. Eso tiene que significar algo ¿no? El Sam verdadero debe estar aún adentro suyo”.

Dean se lleva una mano al rostro y la deja allí, sobre sus ojos, los dedos aprisionando sus sienes. Bobby echa un vistazo alrededor.

“Está débil, se llevó la Van”. hace notar aún intentando ver soluciones. “No debe estar muy lejos. El único problema es dónde comenzar a buscar”. Mira a Castiel. El ángel deja escapar un suspiro cansado antes de contestar, apesadumbrado.

“Ambos tienen marcas de protección en sus costillas. No puedo rastrearlos”.

Dean da un respingo y se yergue mirando hacia la casa.

“¿Dónde está Iosephus?”

Bobby y Cas se miran, perplejos.

“¿Te parece que es un buen momento para pensar en el gato?”

Pero Dean está demasiado ocupado corriendo de regreso a la casa en busca del minino para responderle. La jaula está vacía. El cazador extrae su celular del bolsillo, marca y espera mirando la pequeña pantalla apurando al servicio con un “vamos, vamos”.

“Dean, ¿qué demon…?”, le alcanza Bobby y entonces, al ver los números en el visor, comprende. Dean se lo comentó en algún momento pero no le había creído. Donde está la niña, allí está el gato. Las coordenadas indican hacia 45 kilómetros al norte de su posición actual.

“Bingo”, dice Dean con expresión de triunfo. “Sabía que había una razón para poner ese localizador GPS en Iosephus”, levanta la vista hacia Bobby. “Vamos por Angie”.

Capítulo 15

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  1. Hola!
    Que les vaya genial en las islas de Pascua, y que nos traigas muchas fotos para poder verlas!
    Gracias por dejarnos el capítulo.
    Ahora bien, que estoy en verdad preocupada por Sam, porque no sé, quiero creer que, por más que Cass no siente que se haya llevado a Angie para protegerla, creo que eso es lo que está haciendo: llevarse a Angie para protegerla (déjame a mí y mis ilusiones) y tal vez hasta en contra de su bien, porque eso de que esté sangrando es preocupante… como es que preocupante que Cass esté sangrando y que no se esté curando. Eso me hace tener idea de que en verdad, tal vez sí fue envenenado…
    Bien por cuidar a las mascotas y en espera de lo que viene!

  2. No tengo ni idea de que es lo que está pasando aquí, pobre Cas se debe sentir muy mal y ¿Por qué sigue sangrando? ¿Y por qué estaba sangrando Sam? Para variar muchas preguntas.
    Excelente capitulo y que disfrutes de tus vacaciones.

    • Cas está sangrando por el ataque de los energúmenos a los que tuvo que enfrentar solo porque Sam se fue con la niña. Y Sam está sangrando por el esfuerzo de romper el sello.
      A veces creo que pongo cosas demasiado sutiles. En fin. Que tengas muchas bendiciones en este año y ya me pondrá al día en tu blog.
      Saludos 🙂

  3. COMO ME SIGUE INTERESANDO ESTE FIC, JAMÁS ME ABURRE (SORRY SI NO COMENTO SEGUIDO) PERO ACABO DE TERMINAR ESTE CAPI Y NO PUEDO DEJAR DE ALABAR LA SUSPICACIA DE DEAN!!! Y ENCIMA EN LA SERIE LO TRATAN DE TONTO EN ESTOS ASPECTOS!!
    LA PARTE TRISTE: NO QUIERO QUE SAM SEA EL “MALO” DE LA HISTORIA!!! PODRÁS COMPLACERME???

    • Veremos qué puede hacerse 🙂
      Bueno, en realidad, la historia se escribe sola y hasta yo me llevo sorpresas.
      Para que te alivies de tus angustias, ya subí el 15.
      Que tengas un maravilloso 2011.
      🙂

  4. jajaja!
    Pues te digo que mi trilogía favorita de todos los tiempos es “Directo al Futuro”… ¡Genial! jajaja Por otro lado, pásate por mi lj!

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