Fic: “Cuentas pendientes” 20/?

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Título: “Cuentas pendientes”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Crossover Supernatural / Dark Angel.
Calificación: Todo público.

20
Alec

 

El espejo empañado del baño le devuelve su imagen cansada. Se supone que el denso sopor en el que los dedos mágicos de Cas lo han sumido el último par de horas deberían haber espantado en algo la fatiga física y emocional que arrastra desde que arribó a esta dimensión de mierda. Por alguna razón se siente vejado. No está acostumbrado a que se sirvan de él libremente. Ugh. Eso sonó feo. Sólo digamos que esa no es la idea que tiene de los dedos mágicos.

La ducha tampoco ha ayudado mucho, sólo le ha dado el tiempo para estar a solas sin que le respiren en el cuello.

Aún le duele la mano allí donde el ángel hizo el corte. Al menos, ha valido la pena. Cas ha dicho que Dean está bien, aproblemado, tal como él, pero bien. Por lo tanto, hay posibilidades de arreglar el cuento porque donde hay vida, hay esperanza ¿no? Al menos, es lo que se dice. Aún hay un cuerpo esperándolo del otro lado. Por lo pronto, lo único claro en su mente es que Max tiene que salir de Manticore y de eso se va a encargar él con o sin la ayuda del plumífero y el niño maravilla.

Mira una última vez hacia el espejo donde el rostro de Dean luce rejuvenecido por el cabello que cae libre sobre su frente. Alec piensa distraídamente en que se lo dejara crecer. Luego se ata flojamente la toalla alrededor de la cintura, el cuerpo aún húmedo, y abre la puerta del baño sólo para encontrarse de sopetón con la imponente figura de Sam que claramente ha montado guardia del otro lado desde hace rato.

“¿Sueles espiar a la gente cuando se ducha o es sólo conmigo?”

Sam no acusa recibo.

“¿Estás bien?”

“¿Sabes? Me estoy aburriendo un poquito de esa pregunta. ¡Estoy bien! ¡Siempre estoy bien! No te tienes que preocupar por mí”.

Con gesto de enfado, le da la espalda a Sam en busca de su ropa y allí está, desplegándose desde el centro hacia los omóplatos y hacia la baja espalda, un tatuaje de líneas negras que deja boquiabierto al cazador.

“¡Espera! ¡No te vistas!”,  exclama sobresaltando a Alec que se vuelve de inmediato.

“¿Qué?”

“Voltea de nuevo”

“¿Mh?”

“Muéstrame la espalda”

Alec lo mira con perplejidad.

“Er…hum… ¿Dean sabe acerca de tus insanas voyeuristicas inclinaciones gay?”

Pero Sam no está para bromas, se adelanta y tomándolo de los hombros, le da la vuelta y lo mantiene allí, maravillado por las líneas que forman lo mismo intrincados dibujos y lo que parecen ser signos lingüísticos de algún idioma.

“Esto es embarazoso, amigo”, se queja Alec.

“Hay un tatuaje”, explica Sam en un susurro lleno de admiración.

“¿Y?”

“Es un gran tatuaje”

“De nuevo: ¿y?”

Sam toquetea la piel sobre la que están los extraños símbolos y siente el suave y extraño relieve de la tinta en las yemas de sus dedos.

“¡Oye! ¡Cuidado con las manos!”, se libera con un movimiento brusco. “¡Para ya, hombre!”

“Perdón”, se disculpa Sam. “Es que… esto es extraño”

Alec suspira.

“Amigo, este sujeto tiene una mano impresa en su hombro. ¿Cómo puede un tatuaje ser más extraño que eso?”

El cazador extrae su celular desde el bolsillo de su chaqueta.

“Deberíamos llamar a Cas”

“Sí, hazlo”, lo respalda Alec y se inclina a rebuscar ropa en su bolso.

“Pero no te vistas todavía”, le advierte el cazador mientras espera que contesten del otro lado de la línea.

“¡Oye! ¡Cogeré un resfriado! ¡Ya no soy inmune!”

“¿Cas?”

El ángel se materializa de inmediato con su típico batir de alas al lado del cazador.

“¿Sam?”, y su atención se dirige hacia Alec que aún permanece envuelto en la toalla. “Deberías cubrirte. Podrías coger un resfrío”.

“Estoy absolutamente de acuerdo contigo”.

“¡No! ¡Espera!” Lo detiene otra vez Sam con un gesto de su mano mientras arrastra a Cas hacia él. “Mira esto” y nuevamente voltea al ex transgénico quien no puede hacer otra cosa más que rodar los ojos y dejar caer los hombros en señal de derrota. El ángel se inclina y observa con intensidad las líneas del dibujo.

“Interesante”

Alec voltea a medias a mirarlo.

“¿Desearías explayarte?”

“Han crecido”.

Alec frunce el ceño.

“¿Sabías de esto?”

El ángel sigue las líneas del tatuaje con la punta de los dedos, tal como antes lo hizo Sam, demasiado concentrado en ellas para contestar y ahora el cazador es quien interviene, impaciente.

“¿Cas? Contéstale”.

Sin dejar de observar el despliegue del dibujo sobre la espalda de Alec, Cas se endereza y respira profundo.

“Dean no quería que tú supieras sobre esto, al menos hasta que lo descifráramos en todo su significado”.

“¿Qué? ¿Por qué?”

“Porque no deseaba que te preocuparas”

“Claro, por supuesto. Porque hay razones para preocuparse, ¿verdad?”.

El ángel no contesta y continúa examinando el tatuaje con sus dedos.

“Soy el único tipo desnudo en esta habitación, amigo”, reclama Alec una vez más. “¿Podría vestirme? ¿Por favor? Esto es incómodo”.

“Tiene sentido ahora”

“¿Uh?”

“Era difícil de traducir con las partes faltantes. Ahora está completo”.

Sam se adelanta hacia el ángel.

“¿Cuando sucedió esto, Cas?”

“Hace tres meses”

“¿Y cuándo ustedes dos iban a decírmelo?”

El ángel no contesta. Sam suspira en busca de paciencia.

“¿Qué es lo que dicen?”

“Es enoquiano, muy antiguo, la primera versión. Hablan sobre la misión de cierto servidor del cielo”.

“¿Servidor del cielo?”.

“Si”

“Bueno”, interviene Alec intentando una vez más alcanzar su ropa y fallando miserablemente de nuevo ante el agarre firme de la mano del ángel sobre su hombro. “Sería bueno saber dónde está para darle el mensaje”.

“Es el portador”.

Alec y Sam cruzan miradas.

“¿Dean?”, Pregunta Alec dubitativamente.

“Sí”.

Perplejo, Sam sacude la cabeza intentando aclarar las ideas.

“Espera un segundo. ¿Dean? ¿Mi hermano Dean? ¿Cuando firmó por ese trabajo?”

“Cuando estabas en la habitación del pánico, me llamó. Me juró que serviría al cielo y sus ángeles”.

“¿A cambio de qué?”

“Lo hizo por ti”.

Sam frunce el ceño, confuso.

“¿Por mí?”

“Para prevenir tu entrada en el juego”.

Alec puede notar el enojo irradiando de Sam a pesar de su aparente tranquilidad.

“Pero… eso era una mentira”.

Castiel esconde la mirada, avergonzado.

“Pero el juramento no”.

El silencio que sigue es tenso mientras Alec, inmóvil y liberado del agarre de Castiel, los mira a uno y a otro.

“Deberías habérmelo dicho”, dice el fin Sam, la rabia apenas solapada en el tono de aparente tranquilidad.

“Dean dijo que no”.

“Y tú haces cualquier cosa que mi hermano diga, ¿verdad?”

Cas aprieta los labios y Alec puede ver formarse en su rostro la misma expresión amenazante que en otras ocasiones a él lo ha dejado clavado en el piso.

“Tú tienes una condición especial, Sam” dice el ángel acercándose hasta quedar frente a frente con el cazador. “No lo olvides”. Alec puede ver ahora como Sam se tensa. “Tu hermano estaba considerando tu bien. Y yo estuve de acuerdo con él”.

Se mantienen la mirada en mudo desafío, por largos segundos, hasta que Alec carraspea tan vistosamente como puede.

“Er… muchachos… Tengo frío. ¿Puedo vestirme?”

Ángel y cazador desvían su atención hacia el ex transgénico.

“Sí” le dice Sam relajando su postura y el ángel hace lo mismo. “Puedes hacerlo”, y después echarle una última mirada de reproche a Castiel, se da la vuelta y busca asiento entre el desorden que Alec tiene sobre su cama.

“Bueno,” dice éste al tiempo que se coloca la ropa interior. “¿qué dice el tatuaje sobre esa misión?”

“El servidor tiene que proteger el futuro de la humanidad”.

“¿No es una meta un poco… amplia?”

“Es una mujer” aclara el ángel.

“¿Qué?”

“El futuro está en manos de una mujer”

Con los pantalones a medio cerrar, Alec siente como su garganta se seca y le obliga a humedecer los labios y tragar para hacer desaparecer el malestar.

“¿Max?” Se atreve apenas a preguntar.

Cas se vuelve hacia él.

“Eso creo”.

“Wow “, resopla Alec intentando ordenar la información en su cabeza. “Sabía que Max era una chica especial, pero ¿el futuro de la humanidad? Wow. Eso es poderoso”. Termina de vestirse pasando una camiseta sobre su cabeza. “Supongo entonces que en realidad no soy el centro de esta aventura. Creo que a veces me sobrevaloro demasiado”.

“No, no lo haces. Eres evasivo, autodestructivo y recurrentemente depresivo como Dean. Aunque él ha mejorado ahora”.

Alec resopla.

“¿Qué? Tengo un alto concepto de mí mismo”.

“No, no lo tienes”.

Alec frunce el ceño.

“Cállate, Cas”.

“Pero, es la verdad”

“Mira, si necesitara un psicoterapeuta no elegiría precisamente un ángel del Señor que puede ver hasta lo que desayuné la semana pasada”.

“¿Por qué no?

“Porque hay cosas que uno prefiere mantener en la intimidad. ¡Un poco de privacía, por favor! Me recuerdas a Mía, sólo que ella era mucho más bonita”.

“Entiendo sobre privacía, pero Mía… no sé de qué estás hablando”.

“¿Podemos… podemos regresar al punto principal, por favor?”

“Estamos en eso, Sam”, contesta el ángel y mira a Alec.

“¿Qué?” Salta él , temeroso ya de lo que ese tipo de miradas esconde.

“Estás en el cuerpo de Dean ahora”.

“No sé a dónde quieres llegar, Cas”

“Él tiene ahora los tatuajes” interviene Sam comprendiendo y dirigiéndose a Cas en busca de confirmación. “Entonces… es un sirviente también”.

“Sí”.

“¿Yo?” Se espanta Alec. “¿Quieres decir que soy un servidor del cielo porque Dean hizo una promesa quién sabe cuándo?”

“Sí”.

Los mira a uno y a otro y luego piensa la cuestión mientras se muerde el labio. La perspectiva no le hace gracia. Es el compromiso de otro, no el suyo, con fuerzas que él aún no alcanza a comprender.

“Entonces, ¿tengo algunas super habilidades o algo así?”

“No lo sé”.

Mierda. Por un breve momento había pensado que volvería a ser el de antes, con las facultades que ahora tiene Dean en su cuerpo transgénico al otro lado del universo. Dios le da cinta al que no tiene sombrero, dice el dicho.

“Oh, cierto. Olvidé que tú no sabes nada”, dice arrogante y se contenta de ver que su comentario parece exasperar de nuevo al ángel.

“Es por Max, Alec”, le recuerda Sam.

Mierda, de nuevo. Él siempre ha sido capaz y valiente en asuntos graves, en especial a los referidos a su familia. ¿A qué viene entonces que las tripas se le hagan un nudo en el vientre?

“Quizás aún puedes ser el héroe después de todo”, continúa Sam.

“Sí, claro”, suspira Alec tragándose sus aprensiones. “Así que…”, Levanta hombros y cabeza para plantarse firme en el piso mientras mira a ángel y cazador alternativamente. “… ¿Qué hacemos?”.

 

Capítulo 21.

 

 

 

»

  1. Si pensabas que detestaba a Alec, con este capi ÉPICO del mismo se te despejaran las dudas.
    Si te digo que me he visto DA solo por la actuación de Jen y su forma de darle vida al personaje de ALEC, me crees??? Ningun otro actor o personaje de esa serie me llamo la atención ni me provoca ver series o pelis como si me pasa con Jen y si Alec es como es por la divina intervención de Ackles, que te puedo decir!!! que Alec diga lo que se le antoja o haga lo que se le cante, en su cuerpo o en el de Dean!!
    Ahora el fic: Decime que no se vistio!!! que yo aun no se los vi!!!

    • Lo siento, nem: sí, se vistió. ¿O querías que cogiera un resfrío? Acuérdate que ahora es un humano común y corriente y no un soldado genéticamente mejorado.
      Estoy a dos minutos de subir el 21, de Dean.
      Saludos 🙂

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