Fic: “Cuentas pendientes” 28/?

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Título: “Cuentas pendientes”.
Autor u Autora: Winchester_Mcdowell
Categoría: Crossover Supernatural / Dark Angel.
Calificación: Todo público.

Interludio

Dean y Alec.

 

“¿Es esto un sueño?”

“Tal vez”

“Eres Dean”.

El otro asiente.

“Y tú eres Alec”.

“Amigo”, dice y mueve la cabeza con pesar. “tu vida apesta”.

Dean le dedica una sonrisa amarga.

“Lo sé”.

Se miran el uno al otro, estudiándose, sintiendo nostalgia por el cuerpo que cada uno tiene al frente. Es territorio neutral, un valle plácido y luminoso. La hierba les esconde los pies.

”Amigo, mi cabello crece rápido. Ya viene siendo hora de un corte”, alega Dean.

“De ninguna manera. Ya no soy un soldado de Manticore”, lo señala a su vez. “Tú deberías dejarlo largo. El código de barras será visible si no lo haces. Es peligroso”.

Dean se encoge de hombros.

“No es mi estilo. Puedo derrotar a cualquiera que quiera mirar por sobre mi cuello ahora”.

El silencio cae nuevamente entre los dos hombres, ambos tratando de ordenar sus pensamientos.

“¿Soy tu hijo?”, suelta Alec.

Dean se ríe.

“Oh no, hombre. Somos sujetos idénticos. No lo creo”

“¿Soy tu clon?”

“Es lo que parece”

“Pero, ¿cómo?”

El cazador deja escapar un suspiro.

“Después de pensarlo mucho, creo que tengo una ligera idea de cómo sucedió”.

“¿Cómo?”

“Vendí mi sangre una vez”

“¿Qué?”

“Para experimentos. Nos estábamos quedando sin dinero, papá se había ido y Sam estaba muy, muy enfermo. Yo tenía 15 o 16 años, no recuerdo bien. Los hombres del laboratorio me midieron, me pesaron, me hicieron unos cuantos test… eso fue todo. ¡No me mires de esa manera, muchacho!. Era mejor que la alternativa”

“¿Cuál era la alternativa?” pero de inmediato alza las manos defensivamente. “¡Espera! Conociendo tu estilo de vida, prefiero no saberlo”. Alec entonces se sube las mangas de la chaqueta y el pullover que lleva puesto dejando libre los antebrazos. “¿Tal vez obtuviste ésto allí?” y los extiende hacia el otro para que pueda examinarlos.

Dean se acerca y observa con interés los trazos negros sobre la piel.

“El brazo del cielo, ¿eh?”

“¿Puedes leerlo?”

“No es tan difícil. Cas me enseñó”

“Sí, a mí también. Un trabajo realmente fino. Nunca sospechó que yo no estaba interesado en sus chistes pobres”

“¿Te contó el de el querubín sin aureola?

“¡Tan soso!” Ambos ríen, idénticos sonidos, ¿cuán bizarro puede ser eso? “Tengo más en mi espalda, digo, …tu espalda”, le informa volviendo al tema.

“Lo sé”

“¿Qué?… Oh, cierto. Tú y Cas y sus sucios secretitos. ¿Sabías acerca de estos otros también?” se levanta el borde del pullover y la camiseta que lleva debajo para dejar expuesto el diseño en su pecho. Y no, no lo sabía, su expresión lo dice todo. “¿Qué pasa?”

“He visto esos en alguien más”

“¿En quien?”

“Alguien más”

“Cierto. Ya supe de tu carácter críptico. Amigo, deberías aprender un poquito más sobre comunicación. Es verdaderamenre útil, en especial cuando necesitas suministros. O mujeres. En eso, tú y yo no nos parecemos”.

“Es una especie de escudo. Los tatuajes, me refiero”.

“Yo creo lo mismo”

“Pero no tiene sentido”

“¿Qué quieres decir?”

“A menos…”, reflexiona en voz alta, sin tomar en cuenta a Alec.“…tú estés siendo protegido contra algo más aquí”

“No sé de qué estás hablando, amigo”.

“Probablemente yo tampoco. Sólo… ten cuidado, ¿de acuerdo?”

“Siempre”

“¿Cómo van las cosas por allá?”

“Uh… em… Creo que estoy en una especie de problema en este momento”.

“Déjame adivinar: fastidiaste alguna cosa”

“Algo por el estilo. Es un poco difícil tratar de enmendar la historia del universo y al mismo tiempo hacer lo correcto”.

“Dímelo a mí. Yo no tenía la más remota idea de lo que estaba ocurriendo hasta que los Guardianes me lo aclararon”

“¿Guardianes?”

“Pregúntale a Cas. Sería un poco largo de contar en este momento, pero fueron ellos quienes me pusieron al tanto de que mi misón es salvar el futuro del mundo porque soy un Sirviente del Cielo”.

“Er… Dean, a propósito de eso… los tatuajes hablan de una cierta elegida”

“Sí, lo sé”

“Es Max, ¿verdad?”

“Sí”

“Así que tenemos que protegerla, tú y yo”.

“Así parece”

Alec bufa.

“Amigo, siento lástima por ti. Aquí, ella es una dulce corderita, pero allá…es una especie de Reina de las Brujas, nunca acepta ayuda y siempre quiere estar a cargo”.

Involuntariamente la expresión de Dean se tuerce en una sonrisa apenas contenida.

“No es tan malo”, dice y sin darse cuenta su expresión se vuelve soñadora. Es apenas un segundo pero suficiente para que Alec lo mire con suspicacia.

“¿Dean? ¿Qué ha sucedido?”

“Nada, hombre. Ella y yo estamos en los mejores términos, no te preocupes”

Alec entrecierra los ojos y comienza a sumar dos más dos.

“Ese “alguien más” en quien viste los tatuajes… lo conozco?”

Otra sonrisa.

“Seguramente”

“Es Max. De nuevo”.

El cazador se limita a asentir.

“Así que, viste el Escudo en ella”

“Bueno,… sí”

“Pero, si le sucedió como a mí, ella tiene sus tatuajes en su…”

Dean se sonríe con cara de bribón y se muerde el labio. Alec abre los ojos como platos al comprender.

“¡Te acostaste con ella!”

“Eso no te incumbe”.

“¡Oh, Dios! ¿Es eso lo que entiendes por protección? ¿Usaste un condón, al menos?”

“No des vuelta la conversación, muchacho”

“¡No lo hiciste! ¡Estás usando mi cuerpo, amigo!”

“¿Qué? Deberías sentirte halagado por mi administración”. Se vuelve a sonreír. “A ella le gustó”.

“Ahora me siento abusado”

“No seas niñita”

“¿Cómo voy a mirarla a la cara cuando regrese?”

Dean se torna serio.

“Alec, estamos atrapados. Sabes eso, ¿verdad? Tú en mi lugar y yo en el tuyo”.

Alec siente como el frío recorre su espina ante la implicación, pero de todas maneras pregunta.

“¿Te refieres a?”

Dean respira profundo.

“Lo lamento, pero quizás tendremos que acostumbrarnos a este intercambio de cuerpos”

Ambos guardan silencio. Alec desvía la mirada. La idea de perder casi diez años de juventud no es para nada agradable.

“Está bien”, dice pesaroso. Luego vuelve a mirar a Dean y agrega enseguida. “¿Eso significa que puedo hacer lo que quiera con tu cuerpo? Quiero decir, ¿CUALQUIER COSA?”

El cazador evalúa su respuesta con cuidado.

“Sólo… no me avergüences”.

“Lo intentaré”, y se le ocurre luego, “¿Recordaré esto cuando despierte?”

“No lo sé, muchacho”.

Silencio.

Se miran los pies en un gesto de ensimismamiento idéntico.

“Alec, ¿me harías un favor?”

“Sí, por supuesto”.

“Recuerda esto: Gray Lake, 19 de diciembre del 2014”.

Alec saca cuentas mentalmente.

“Eso es dentro de dos meses. ¿Por qué?”

“Es el día en que yo… bueno, tú mueres”.

Silencio.

“Oh… de acuerdo… tendré cuidado”.

“Tal vez ese escudo” y le señala el pecho en un gesto vago. “pueda protegerte, pero… no lo sé con seguridad”.

“Está bien”. Alec ve desaparecer las piernas del otro. “Parece que vamos a despertar”. Mira hacia abajo y puede ver el suelo a través de sus botas.

“¿Alec?”

“¿Sí?”

“Haz lo correcto”

Alec levanta la mirada hacia la ahora casi inexistente imagen del muchacho que fue alguna vez.

“Tú también”.

 

Capítulo 29.

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