Animales con agujeros en la panza.

Estándar

No prometo nada; esto es apenas un ensayo, un tanteo a ver hacia donde me lleva la pluma.
Es la historia por la que fue creado este blog y que ha estado buscando su partida desde ese entonces, los apuntes guardados celosamente y revisados de tanto en tanto para que no se escape el duende de la inspiración.
En fin que el año pasado se me ocurrió participar del NaNoWriMo con esos apuntes y la historia tomó vuelo.
Aún está en carpeta, primero tiene que ser terminado el Amo de los Dragones (que por cierto está vivo y goza de buena salud). Sin embargo, creo que es importante y necesario plantar bandera de territorio con el inicio del primer capítulo, así es que aquí está.

El cameraman.

-Por aquí-, le dice el chiquillo hiperventilado por la ansiedad, – ven- y José va con él, la cámara de video en alto, funcionando, a través de un sitio interminable de pastizales tan altos que a ratos el pequeño se pierde de su vista. El viento mueve las hojas, las ramas, canta en sus oídos, confundiéndolo aún más. José intenta no perder pie mientras corre con la vista pegada al aparato. Se detiene cuando Carlitos lo hace y apunta la lente allí donde el chiquillo le señala al suelo. – Aquí-. La cámara enfoca el cuerpo de lo que parece ser un zorro muerto con tres agujeros redondos y bien hechos en el vientre. José deja de grabar y baja la cámara. Por primera vez también se percata del silencio y la soledad que les rodea. De pronto, el movimiento entre los matorrales ya no le parece tan natural. Se vuelve a mirar al chiquillo, el compañero de curso de su hermano en la escuela, quien espera de él una respuesta que no puede darle. La Villa parece estar más lejos que de costumbre.
Vuelve a encender la cámara y la pone frente a sus ojos, apuntando hacia el chiquillo. El mundo se percibe más acotado y controlable a través del encuadre de su lente.
-Vámonos de aquí-, dice.

»

  1. Interesante cuento, bien escrito, utiliza la cantidad justa de palabras para mantener el interés del lector, muy buen estilo, elegante y ágil. Marcela nos propone una historia triste, casi atroz, demasiado antigua para ser tan moderna, como la caza de los zorros, pero todo esto encuadrado bajo el lente de una cámara, como si fuera uno de estos cazanoticias tan de moda.
    Felicitaciones, Marcela, esperamos tu libro para poder comentarlo en otras páginas y colaborar un poquito en tu promoción.
    Saludos afectuosos,
    prof. Benedicto González Vargas

    • Gracias por su opinión, Benedicto. Me halaga de sobremanera viniendo de usted.
      La verdad, éste se supone el inicio de una historia que en su totalidad es un poquito (bueno, tal vez un poquito más que un poquito) más desquiciada partiendo desde una realidad que parece normal.
      En cuanto al libro “La Pena”, este 21 de abril será por fin la presentación aquí en Viña del Mar, Chile.
      Un abrazo.

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